La salvación, según la Biblia

La vida es breve, comparada con la eternidad. ¿Tiene algún propósito esta vida? ¿Es la muerte el fin de todo? Las respuestas a estas inquietantes preguntas las encontramos en la Biblia. Según el libro de Dios, el propósito de esta vida es prepararnos para la eternidad, y la muerte es precisamente la puerta que nos introduce a esa eternidad, la cual podría ser gloriosa o terrible, todo depende de la decisión que tomemos mientras estemos en este mundo. Lo que voy a compartir contigo es demasiado importante para ser ignorado porque tiene que ver con tu destino eterno. Lamentablemente, muchas personas solo viven concentradas en lo que sus sentidos naturales pueden percibir, no sabiendo que hay una realidad mucho más grande e importante. La Biblia dice: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues, las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18) Ahora bien, ¿cómo puedo vivir una vida que trascienda lo temporal y terrenal? ¿Cómo puedo obtener seguridad de salvación? Hay dos tipos de respuesta a estas preguntas, la humana (religión) y la bíblica (revelación de Dios) No sé tú, pero en algo tan importante yo prefiero confiar en lo que Dios dice. A continuación presento lo que la Biblia enseña sobre la salvación.

Todo hombre es pecador

Cuando le hablamos a las personas acerca de la salvación en Cristo, muchas veces se justifican diciendo: “Yo no le hago mal a nadie, es mejor que le prediques al homicida, al ladrón y al adultero.” Pero lo que ignoran estas personas es que TODOS los hombres son pecadores delante de Dios. La Biblia dice:

  • “Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”
    (Romanos 3:23)
  • “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no esta en nosotros.”
    (1 Juan 1:8)

Enfatizar esto es muy importante porque hasta que no entendamos en que condición nos encontramos no clamaremos por un Salvador.

La consecuencia del pecado es la muerte

La Biblia también nos habla claramente sobre la terrible consecuencia del pecado. Veamos algunos de estos pasajes:

  • “El alma que pecare esa morirá…”
    (Ezequiel 18:20)
  • “Porque la paga del pecado es la muerte…”
    (Romanos 6:23)

Desde un principio Dios le había advertido al hombre que la desobediencia le traería como resultado la muerte. (Génesis 2:15-17) Pero no se refería solo a la muerte física, sino también a la muerte espiritual, lo cual significa separación de Dios. Esta muerte tendrá su expresión máxima cuando los pecadores sean arrojados al “lago de fuego” (Apocalipsis 20:14-15) En ese lugar, los pecadores sufrirán tormento eterno y no tendrán más oportunidad de reconciliarse con Dios. (Proverbios 11:7, Lucas 16:19-31, Hebreos 9:27 ) Por lo tanto, debemos buscar nuestra salvación mientras estemos vivos pues si morimos sin haber arreglado nuestra vida con Dios, nada, ni nadie podrá sacarnos del lugar adonde vayamos a parar.

El hombre no puede salvarse a sí mismo

¿Por qué las obras de justicia que nosotros pudiéramos realizar no pueden salvarnos? La razón es sencilla. Dios es perfecto, por lo tanto, lo único que le satisface es la obediencia perfecta. Como el hombre no es capaz de producir ese tipo de obediencia, entonces el hombre no puede salvarse a sí mismo. (Lea Santiago 2:10) El único que pagó el precio por nuestra salvación y guardo perfectamente la ley de Dios fue Jesucristo. Por lo tanto, es solo a través de una relación personal con él que podemos ser salvos. No hay diferentes caminos al cielo, como comúnmente se dice, solo hay un camino, el cual es Jesucristo, el Hijo de Dios. La Biblia dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en el que podamos ser salvos. (Hechos 4:12) Vea también Juan 14:6 y 1 Juan 5:12.

Cristo murió por nosotros

Cuando decimos que Cristo murió por nosotros, queremos decir que él tomó el castigo que nos tocaba a nosotros como pecadores. Definitivamente, nadie nos ha amado como él. ¡Gloria a Dios! Veamos algunos pasajes bíblicos que nos hablan sobre esto:

  • “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en el pecado de todos nosotros.” (Isaías 53:5-6)
  • “Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:7-8)

Esta muerte de Cristo en la cruz salva a aquellos que creen de todo corazón en su efectividad. (Juan 3:16; Efesios 2:8) Ahora bien, ¿como nosotros llegamos a creer? Eso es otro tema que explico a continuación.

La incapacidad del hombre y la manifestación de la gracia

Como vimos anteriormente, TODOS somos pecadores delante de Dios porque, aparte de tener pecados personales, se nos imputa el pecado de Adán. (Romanos 5:19) Ahora bien, no solo Adán le transmitió a sus descendientes la culpa de aquel primer pecado, sino que también su alma, de alguna manera misteriosa, quedo dañada. O sea, quedo inclinada hacía el mal. Esto, que comúnmente se conoce como la depravación total, también fue transmitido a todos los descendientes de Adán, incluidos, por supuesto, tu y yo. Explico esto, porque hay muchas personas que no se han dado cuenta lo mucho que el pecado nos ha dañado. El ser humano quedo esclavizado por el pecado (Juan 8:34) y es incapaz de alcanzar a Dios por él mismo. (Juan 6:44) Es por eso que la salvación parte de la iniciativa divina. La Biblia dice que Dios nos dio vida cuando nosotros estábamos muertos en pecado. (Efesios 2:5) En otras palabras, no somos salvos porque seamos mejores que los demás, sino por la gracia y la misericordia de Dios.

Evidencias de que somos salvos

  • Reconocemos nuestra condición pecaminosa y nos arrepentimos de todo corazón. (Hechos 3:19, 11:18)
  • Tenemos una fe viva, la cual no es teórica ni superficial, sino que nos hace buscar a Dios continuamente y obedecerlo. (Santiago 2:8)
  • Ya no vivimos para nosotros mismos, sino que vivimos solo para Cristo. (Galatas 2:20; 2 Corintios 5:15; Romanos 14:8)
  • Experimentamos gozo y paz verdadera. (Salmo 16:11; Juan 14:28)
  • Queremos estar con otros que como nosotros han creído. (Hechos 2:44, 4:32; Hebreos 10:25)

La salvación por fe (Aclaraciones)

Algunos piensan que hablar sobre la salvación por fe es una invitación al descuido espiritual o, una excusa para el descuido espiritual. Pero si entendemos bien esta doctrina, realmente no es así. Es por eso que en el punto anterior hable sobre las evidencias de la salvación. Si, efectivamente, la salvación tiene evidencias porque una vida salvada es una vida transformada. (2 Corintios 5:17) Una vida salvada es una vida productiva. (Juan 15:16) Señores, la fe salvífica no es un pensamiento pajareando en la mente, ni tampoco es un sentimiento. La fe es algo muy poderoso que Dios siembra en nuestros corazones. Por lo tanto, si alguien piensa que es salvo, pero su vida espiritual es un desastre, lo más seguro es que se esta engañando así mismo.